«A fondo buitre me cuesta el alquiler de 160 a 700 euros, con un sueldo y dos hijos»

«A fondo buitre me cuesta el alquiler de 160 a 700 euros, con un sueldo y dos hijos»

Tenian el piso pagado, pero decider pedir un préstamo para abrir un negocio y el banco demandó la casa como aguas abajo. Este fue el principio del fin para la familia de Mª Ángeles Tolosanauna mujer de 53 años por un disahucio y que tener verso en la calle en menos de un mes. Llegó la crisis del 2008 y el negocio se convirtió en sustento familiar fracasó. Sin trabajo y sin posibilidad de pagar el préstamo, el banco se quedo con el piso. La Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH) València consiguió paralizar el déahucio que dejaba a esta familia en la calle, con dos menores que por aquel entonces eran adolescentes. Era 2015. La familia aún arrastra aquella deuda pero consiguió firmar un alquiler social.

Hoy, la deuda por aquel préstamo maldito sigue siendo del banco pero el piso es ahora de un fondo buitre. Así, desde Global Lucanor explicó a Mª Ángeles que el alquiler a 160 euros pasaba a ser historia. Si quisiera renovar el alquiler el precio era de 700 euros y tenía de plaza hasta el 23 de julio para decidirlo. En caso contrario, deberá abandonar la vivienda el 27 del mismo mes. A la mujer se le quiebra la voz al explicarlo.

“¿Cómo vamos a pagar 700 euros de alquiler? Entiendo que suban el precio pero no podemos pagar esa cantidad. Tenemos dos hijos y mi marido tiene un sueldo de 1.200 euros. Es un abuso y somos gente honrada y trabajadora. Pero no hay opcion de negociar. Ni tan siquiera tengo un teléfono o dirección a la que dirigirme. Mis hijos aún están estudiando. No podemos permitirnos que vayan a la universidad pero se siguen formando y aunque ya no son menores de edad nos necesitan porque viven con nosotros. ¿Qué vamos a hacer? No podemos pagar 700 euros. Que injusto. Cuando perdemos la casa no necesita trabajo ninguno de los dos. Ahora mi marido es mileurista y yo trabajo en lo que me sale, pero no nos dejan levantar la cabeza”, explica la mujer. Ella, eso entendió la casa en 1990 con la ilusión de pasar allí toda su vida the perdió hace 8 años y ahora se ve fuera «por un préstamo con condiciones abusivas que se ha llevado por delante mi futuro y el de mis hijos”.

Mª Ángeles recibe una Levante-EMV, de Prensa Ibérica, con la camiseta de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH) València puesta. Esperanza verde. A ellos les debe que hoy esté bajo el techo que vio nacer y crecer a sus hijos, de 21 y 24 años. En ellos tiene puesta la esperanza de negociar un alquiler que pueda pagar.

Todo sube menos los sueldos

«El día del desahucio concluyó 70 personas que no me conocían de nada a defender que mi familia se quedará en casa Me ayudaron y me sigo ayudando. Por eso yo también soy activista, porque no olvido todo lo que han hecho por mí. Lo que sigue haciendo. Hay muchísimos casos como el mio, e incluyó más tumbas. Personas mayores, con discapacidad, con crío pequeños…», explicó. Recuerda las dificultades que ha pasado para pagar las facturas. la compra. Habla del precio de los alquileres y se viene abajo. “Los precios son prohibitivos. Precio de una habitación por 700 euros. Y nosotros somos cuatro y solo contamos con un sueldo de 1.200 euros. Necesitamos negociar un alquiler que podemos pagar. No our estamos negando a pagar más pero 700 euros es un imposible para nosotros. Non es no queramos, es que no podemos”, explicó.

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es eso los alquileres no paran sufrir tras dispararse la demande de familias que no pueden acceder a la compra. Los fondos buitre adquieren ahora los pisos de propiedad de los bancos y extienden sus tentáculos por el mercado inmobiliario. No tienen prisa por alquilar ni una ley que les obligue a firmar los alquileres sociales, tal y como reivindicar la PAH. Además, cuentan con un ejército de abogados para hacer frente a los litigios. Sources jurídicas ya advertían hace dos años que el 90 % de las ejecuciones hipotecarias de València estaban en manos de fondos buitre radicados en Luxembourgo, Países Bajos y paraísos fiscales. Los bancos venden a fondos de inversión estos pisos que quedaron en su día tras la crisis económica (como el de Mª Ángeles) y también las hipotecas. Sí, expulsar a los vecinos de sus viviendas y los precios incrementales. Acoso y derribo. Situación anterior la lista de personas que solicitan una vivienda social aumenta a diario. “Nosotros también estamos en lista de espera de un piso social pero hay tanta necesidad… Familias con críos muy pequeños y gente muy mayor o con discapacidad”, explicó María Ángeles. La Generalitat Valenciana dispone de un parque público de 15.131 pios. No hay viviendas libres y la lista de espera ya supera las 13.000 personas.

Los datos de la PAH son demoledores: casi 9.000 familias valencianas están en riesgo de déahucio. La de Mª Ángeles es una de ellas. Ella de la cara. No. heno de que avergonzarse. Un rostro entre 9.000. Porque detrás de cada cifra hay una familia que teme quedarse en la calle y que lleva años intentando sucio de un círculo que cada vez se estrecha más.