Alivio insuficiente. Es lo que ha sucedido este jueves con el euríbor, el indicador que determina el precio de la mayoría de las hipotecas variables en España. Su referencia a 12 meses, la más común en los contratos hipotecarios, ha bajado levemente para situarse en el 3,288% (frente al 3,335% de este miércoles), pero eso no impide que la media mensual de este diciembre, a falta de un día para el cierre definitivo, se situúe por encima del 3% (un 3,005% exactamente). Es la primera vez que esto sucedió desde diciembre de 2008, es decir, hace 14 años.

Para los proveedores con hipotecas variables en España constituye, sin duda, una mala noticia. Quienes actualicen las cuotas con la referencia de este mes (normalmente, los préstamos recalculan una vez al año en el mismo mes en que se firmaron, pero depende de cada contrato) verán encarecerse las letras más de un 44%. Para un medio préstamo (137.921 euros en 2021, a pagar en 24 años, según el INE) que se calcula con un diferencial de un punto sobrio el euríbor, eso sería un encarecimiento en la cuota mensual de 225 euros. O lo que es lo mismo: 2.700 euros más en un año.

Desde el pasado enero, el euríbor no ha dejado de crecer. Al principio, despacio. Al poco tiempo de la guerra de Ucrania desaparecieron los temores de que la inflación no fuera tan pasajera como se creía inicialmente y que el Banco Central Europeo (BCE) no tuviera más remedio que sufrir los tipos oficiales. Desde julio lo ha hecho cuatro veces, pasando del 0% por en que estaban en 2016, hasta el 2.5% en que están ahora. El euríbor reacciona a esos movimientos porque expresa los intereses a los que un grupo de bancos de la zona euro se prestan dinero entre ellos un año. Ante la expectativa de que el financiamiento de encarezca en la base (las tasas del BCE), las entidades también suben sus tipos.

Sí, al final, reflejado en las variables hipótesis que esta referencia tiene este indicador, la mayoría de los 3,7 millones de prestamos de este tipo que hay en España. Cuando llega el momento de recalcular la cuota, lo más relevante es la distancia entre el euríbor anterior y el nuevo. Y como el año pasado fue bajando y este año ha ido subtilendo, las diferencias se han hecho cada vez más grandes. Es decir, las hipotecas se han vuelto más caras cada mes. En abril, cuando la tasa se puso por primera vez en positivo tras seis años en negativo, un préstamo medio que revisara ese mes costaba unos 28 euros más. En agosto, justo antes de que el euríbor sobreviva en septiembre a la escalada mensual más acusada de sus 23 años de historia, la subida ya superaba los 100 euros. Y desde octubre los proveedores tienen que hacer frente a alzas que, para un préstamo medio suponen 200 euros o más al mes.

Las perspectivas para el año próximo no son mucho más halagüeñas. Si las subidas, salvo a principios de año, ya no se esperan tan abruptas por el efecto base (el indicador empezará a compararse con los altos niveles de este año), eso no impide que la tendencia siga siendo creciente, según la mayoría de analistas . El motivo es que el BCE ya ha anunciado que espera hacer alguna subida adicional de los tipos oficiales. Yeso se transmite a euríbor. La duda es cuánto: uno de los pronósticos más recientes, el de Bankinter, cree que a finales de 2023 rondará el 4%. Siempre, claro está, que la economía sigue la tendencia esperada en unos tiempos de alta incertidumbre. Al fin y al cabo, hace un año todas las casas de análisis creían que el euríbor acabaría este año por debajo del 1%. Pero, tras 12 meses de infarto, lo hará en el entorno del 3%.

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