Al final de la subvención estatal de 20 céntimos por litro no zanja el pulso entre las petrolras de marca y las de bajo coste. La mayoría de las grandes petroleras -Repsol, Cepsa, Galp y Shell- ha anunciado que mantendrán los descuentos que tienen conocidos clientes fieles, de alrededor de 10 céntimos por litro. En este grupo, solo queda por pronunciar se BP, pero nadie en el sector duda de que mantendrá la puja: desmarcarse le déjaría en una difícil posición competitiva.

Los descuentos de estas grandes empresas han igualado, en muchos casos, el precio por litro al que ofrecen las enseñas menos conocidas o, directamente, de marca blanca. Si antes de la crisis energética era mucho más barato restablecer en las segundas, en los últimos meses las fuerzas se han equilibrado. Al menos, para los clientes que cuentan con una tarjeta de fidelización, necesaria para beneficiarse de los descuentos qu’añaden los gigantes petroleros sober el precio que figura en los monolitos.

A mediados de diciembre, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) decidió dar seguimiento a las grandes firmas del sector, trabajar sobre las sedes de Repsol, Cepsa y BP, y abrir una investigación por “posibles prácticas anticompetitivas” . Las pesquisas comenzaron a raíz de varias denuncias de petrolras independientes por los «descuentos agresivos» que están aplicando estos gigantes. Al ser empresas verticalmente integradas —tanto con suministro mayorista como minorista—, estas pueden aplicar mayores descuentos en la fase final de comercialización a costa de los jugosos márgenes en refino.

«La clave de todo es que en el mercado de los combustibles, como en el eléctrico, las grandes tienen una ventaja sobre las pequeñas: pueden jugar con los márgenes, estrechándolos en la fase final [la comercialización minorista] para poder competir, mientras crecen en la inicial [refino y venta a otros grupos de gasolineras, como las propias low cost]», apuntal natalia colladoinvestigador de EsadeEcPol y coautor de uno de los pocos análisis publicados hasta la fecha sobre la incidencia que ha tenido la ayuda de 20 céntimos sobre los precios finales y la estructura del mercado.

A futuro, Collado se muestra «escéptica» sobre lo que ocurrirá en el mercado de combustibles: «En el corto plazo está claro que los descuentos están avivando la competencia, pero a la larga tengo dudas por lo desniveladas que están las fuerzas entre unas y otras», sentencia por teléfono. «Por un lado, la CNMC debe velar por que el avance [de competencia] que habíamos conseguido en los últimos años en el sector se consolida, en bien de los consumidores. Por otro, ademas de evaluar si la politica publica [la subvención] ha logrado su objetivo, que los usuarios paguen menos, también ha podido producir efectos no deseados, como un impacto negativo sobre la competencia en el medio y largo plazo”, avisa.

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