La inflación eclipsa las subidas pays y hace temblar al consumo

La subida de los precios que está registrando de ma constante en los últimos meses no está siendo compensada por las subidas payales realizadas hasta ahora. Así, la buena marcha del consumo de aquí a final de año dependerá de que el brecha entre ingresos y gastos no aumente su tamaño.

Esta es una de las conclusiones que se extraen del libro ‘Todo es terrible, pero yo estoy bien (los españoles en la crisis del coste de vida)’ del profesor de dirección comercial en el IESE José Luis Nueno, que también editó Aecoc. Basándose en el análisis de una base de datos aportada por Fintonic e Intent HQ, el profesor del IESE reconoce que en los últimos cinco trimestres “las mayores salarios han ido a la zaga de la inflación«.

El salario medio que cobra un usuario de la muestra analizada por Nueno es de 19.817 euros, mientras que su gasto es de 22.598 euros. “Estas personas han visto aumentar sus ingresos en un 5,4% a lo largo de los cinco trimestres bajo análisis, pero la inflación ha sido de un 5,5% en ese mismo periodo”, explica el autor del estudio.

La diferencia entre ingresos y gastos, dibuja la tesis del profesor, se está incrementando; y se paga con ahorros, con credito (principalmente tarjetas) o “probably” recurriendo a familiares o amigos. En esta línea, la tendencia hace temer que la brecha entre ingresos y gastos haga tambalarse al consumo de aquí a final de año. «Es posible que a lo largo del segundo del segundo del año 2023 o en el segundo semestre del año aún puedan percibir salarios más altos de los que pueden aumentar su compro poder. Parece, sin embargo, improbable que mar así”, Adelanta Nueno.

Esta tesis casa con la que maintienen consultoras como Kantar, en base a sus últimas encuestas relacionadas con el consumo. En su último informe, presentado hace unos días, la consultora afirmaba que un 54% de los consumidores españoles considera que es un «buen momento» para mantenerse por encima del nivel de gasolina, no sin embargo reflejo reluctancia en todo aquello que implique un endeudamiento, como por ejemplo perder un prestamo para comprar una vivienda. Tiene un 38% de consumidores, según informa Perspectivas del Consumidor de Kantar Insights, considera ya que es mejor reducir los gastos.

control de combustible

Pesa que el IPC general se modera al alza, la prima de la baja alimento continue al alza, algo que impacta de forma directa en el bolsillo de las familias. Según el indicador adelantado del INE del mes de junio, los alimentos aumentaron sus precios un 10,3% en ese mes, frente al crecimiento registrado del 1,9% del indicador general.

De hecho, esta situación de inflación ya está mostrando desde hace meses un cambio en el comportamiento del consumidor, sobre todo en los alimentos de mayor valor, como son la carne y el pescado. A finales de mi pasado, Aecoc Shopperview determinó que el 82% de los consumidores han comprado siguiendo los hábitos de compra sobrios de estos frescos para reducir el coste de su cesta de la compra.

En concreto, para la compra de carne el 46% de los consumidores afirmaba que actualmente busca más ofertas y promociones limitar el gasto por sí solo, pero solo un 36% de los consumidores redujeron la cantidad y un 26% optaron por cambiar el tipo de carne que consumen por categorías más económicas. En lo que respecta al pescado, la búsqueda de ofertas y promociones y la reducción del volumen de compra volvieron a ser los cambios de lábitos más adoptados por los consumidores, con un 42% y un 30% de los encuestados respectivamente. Por otro lado, el 27% optó por el canje del producto de fresco por pescado congelado para abaratar su cesta de la compra. “En el contexto de la inflación real, la estratagia para ahorrar no se ciñen únicamente a los productos frescos. Los datos de Aecoc muestran que el 42 % de los factores que tiene en cuenta el consumidor a la hora de hacer su compra tienen que ver con el factor económicocomo el precio por unidades, el precio final de venta o las ofertas y promociones disponibles”, apuntaba la patronal del gran consumo.

En su análisis, el profesor del IESE establece una diferenciación entre los gastos no discrecionales y el que sí son; es decir, entre los que tienen que realizar sí o sí (vivienda, alimentación) y los que son optativos. Según extrae de los datos analizados, que basan en el gasto de cerca de 250.000 personas, «cuando examinamos estos resultados observamos que, por grandes bloques, el gasto no discrecional se ha incrementado un 4% como resultado, sobre todo, de los aumentos en hipotecas y creditos y alquiler del hogar”.

Frente a esto, “prácticamente el restaurante de las categorías han experimentado con caídas que compensan internamente el gasto no discrecional. Así podemos observar que educación y cultura, o farmacia y salud, experimentan caídas del orden del 8%, que si bien se hacen sobre gastos pequeños, van contra las subidas que se destacan en las tres que hemos señalado: hipotecas y créditos, y alquiler del hogar”, apunta Nueno. Es decir, que son los gastos no discrecionales –los que no se pueden elegir– los que están haciendo crecer la partida del gasto. Su evolución, de la mano de los ingresos, marcará el mercado del consumidor tras el verano.